Nosotros no empleamos la democracia como paso o compás de espera para el socialismo o el comunismo; para nosotros, la democracia es una meta en sí. No queremos pan sin libertad como en Rusia. O libertad sin pan como en otras partes. Queremos ambas cosas. No queremos arrebatar la riqueza a los ricos para dársela a los pobres; lo que perseguimos es crear nuevas riquezas para aquellos que no tienen ninguna. No queremos dictadores desde arriba, como en el fascismo, ni dictadores desde abajo como en el comunismo.

Víctor Raúl Haya de la Torre, entrevista con el periodista Harry Hirschfeld, 23 de abril de 1946.
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domingo, 26 de mayo de 2013

Carta Indoamericana: ¿Que propone el Ojo Izquierdo?

El viernes 24 de mayo el Colectivo Ojo Izquierdo hizo una reunión de confraternidad con un grupo amplio de nuestros amigos. Además de la buena música y la amistad, presentamos los avances del colectivo y nuestros objetivos. El Ojo Izquierdo es una red que busca la producción intelectual, política y cultural desde el espacio indoamericano; publicamos en La Sopa Teóloga, Soroche y Resaca, Patria Andina, y Soy Aprista, coordinando actividades y publicaciones con varios colectivos y organizaciones que tienen sus propias agendas.

Publicamos la siguiente Carta Indoamericana para guiar nuestro accionar político y cultural. Esperamos que estén de acuerdo con ella y estén al tanto de nuestras actividades.



CARTA INDOAMERICANA
POR LA UNIDAD CONTINENTAL SIN AUTORITARISMOS NI VIOLENCIA

Frente a la desunión, hay una sustitución del ideal integracionista por ambiciones de control político regional de parte de un grupo de gobiernos en permanente reelección, que privilegian sus intereses bilaterales en oposición al objetivo común de unión en democracia. Desde UNASUR, con apoyo del régimen totalitario cubano, se está creando un escenario político de promoción del autoritarismo y del populismo demagógico, que trata de expandirse y socavar la democracia del resto de la región. Dentro de este panorama, los gobiernos de Venezuela y Bolivia dicen representar una nueva opción económico-social, definida como “socialismo del siglo XXI”, que en los hechos solo representa arbitrariedad y corrupción.

El más reciente ejemplo de la actividad anti unitaria de UNASUR ha sido el apoyo a la más
que irregular tercera reelección del caudillo venezolano Hugo Chávez en octubre de 2012 y el consiguiente reconocimiento a la todavía más irregular imposición de su heredero político Nicolás Maduro como presidente el pasado mes de abril, en flagrante  trasgresión de la Constitución y las leyes del país. 

Urge retomar el ideal de unión que forjaron en el amanecer de nuestro nacimiento como repúblicas Juan Pablo Viscardo y Guzmán, Francisco de Miranda, Simón Bolívar, José Faustino Sánchez Carrión y tantos ilustres próceres; hecho realidad en el siglo XX por Víctor Raúl Haya de la Torre, Antenor Orrego, José Vasconcelos, Augusto César Sandino, Germán Arciniegas, Salvador Allende, Rómulo Betancourt, Getulio Vargas y otros líderes ejemplares.

Consideramos de gran urgencia invocar nuevamente a la unidad política, económica y social de nuestro continente, no solo desde los gobiernos y los organismos multilaterales sino fundamentalmente desde las iniciativas ciudadanas. Retomemos el concepto de Indoamérica, entendido no solo como una noción territorial sino como la enorme dimensión sin fronteras de nuestra realidad mestiza que abarca todo el continente.

Promovamos una cultura de partidos realmente representativos de la inquietud ciudadana, basados en ideas doctrinales claras, sin caudillismos, sin corrupción y con efectiva democracia interna, en lucha permanente por la justicia social y la libertad, por la vigencia irrestricta de los Derechos Humanos y por el derecho de los pueblos del mundo a un futuro libre de opresión, sin pobreza ni depredación de los recursos naturales, donde no exista la explotación del hombre por el hombre ni la explotación del hombre por el Estado.

Opongámonos a toda forma de opresión o dominación extranjera directa o indirecta. Estemos a favor de una globalización con equidad, con expansión del mercado mundial de capitales e internacionalización de la tecnología pero normando y orientando las condiciones en que deben darse tales inversiones en los países de insuficiente desarrollo económico, como es el caso de nuestro continente.

Defendamos el derecho inalienable de los pueblos de nuestro continente a tener la forma de gobierno que libremente decidan, ejerciendo el derecho popular a la insurgencia contra los dictadores y los usurpadores de la soberanía nacional.

Opongámonos no solo a las formas explícitas de dictadura de viejo cuño, sino también rechacemos toda variante de autoritarismo revestida de dudosas apariencias electorales. Somos partidarios del consenso y los acuerdos de amplio respaldo nacional como el método primordial para hacer efectivas las reformas sociales.

Consideramos indispensable el derecho a la libre organización gremial de estudiantes y trabajadores, como parte del derecho de la juventud y de los trabajadores en general, a expresarse libremente como ciudadanos ya sea en el sector público o privado. Defendamos el derecho a una educación gratuita y calidad; servicios de salud e infraestructura eficientes y a disfrutar de condiciones de trabajo dignas.

Creemos que los derechos de las poblaciones nativas deben ser defendidos sin condenarlas al aislamiento y a la pérdida de oportunidades de incorporarse a la modernidad.

Invitamos a todos los ciudadanos libres de Indoamérica, especialmente a los jóvenes,a discutir en forma fraterna estos temas y empezar a crear lazos de comunicación y mutua solidaridad desde las bases, en pro de la integración continental en democracia.


Como ya lo estamos haciendo en el caso de Venezuela, estamos por la realización mancomunada de amplias iniciativas ciudadanas para la construcción de una alternativa democrática ampliamente representativa frente a los peligros totalitarios que oscurecen el horizonte inmediato de todos los indoamericanos. 

miércoles, 4 de julio de 2012

El concepto de aprismo y democracia. Por Chiara Ode


Ponencia ofrecida en la Segunda Sesión del Módulo 1 de What`s APRA el 27 de agosto de 2011.
Por Chiara Ode, estudiante de la PUCP

El texto que comentaré a continuación (“El gran desafío de la democracia”) es un texto inédito de Haya de la Torre, publicado por primera vez en el libro Pensadores de la República (Ceplan 2011), que es una antología de pensadores peruanos del siglo XX cuyas propuestas guardan vigencia a pesar del tiempo que ha transcurrido. El texto de Víctor Raúl, que es el que nos compete, es la transcripción de un discurso ofrecido en el Teatro Municipal de Lima el 6 de octubre de 1945.

El concepto de aprismo y democracia se remonta al discurso de Víctor Raúl Haya de la Torre ante el primer congreso del Partido Aprista,  que se llevó a cabo el 20 de agosto de 1931. Discurso en el cual se preparó ideológicamente al partido para iniciar la campaña electoral de ese mismo año, cuando se rivalizaba con el candidato de derecha Sánchez Cerro. Allí se expresó lo siguiente:

“El aprismo es un partido democrático de izquierda. Considera a la democracia como una función tanto política como social. Vale decir, otorga a la concepción democrática un contenido funcional. La democracia “pura”, liberal, exclusivamente política es la que caracteriza a los Estados en los que solamente se vela por la igualdad nominal de los hombres ante la ley, movidos por un gaseoso ideal de libertad individual y nacional. El aprismo —y esta es su esencial diferenciación de los viejos partidos y las totalitarias y dictatoriales internacionales comunistas y fascistas— considera a la libertad del hombre como ciudadano y como trabajador, inseparable de la justicia social. Por tanto, su concepto de una libre democracia es inherente a la de una democracia económica.”

En la anterior cita, cuando Víctor Raúl se refiere al “contenido funcional” que debe tener la democracia, se apela a la idea del aporte laboral, desde distintas especialidades, que debe encontrar su lugar y su modo de aportar a un democracia que no sea meramente nominal, ni formal.

El día de la ponencia
Cabe reparar en la acusación que se suele hacer al aprismo respecto a promover un programa revolucionario violento —lo cual no es cierto— porque el partido aprista siempre luchó para que se restituya la constitucionalidad como condición para luego llevar las reformas sociales a cabo, pero siempre a través de la democracia.

En el mismo discurso, encontramos lo siguiente:

“La democracia de izquierda en Nuestra América se nutre de una tradición de  libertad inspirada en los ideales de las revoluciones norteamericana y francesa.”

El concepto de izquierda democrática abarca tres principios fundamentales que se remontan a los fundamentos de la independencia americana, tanto de los EE UU como de América latina y a la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de la Revolución Francesa. En primer lugar está el concepto de tener una especial consideración hacia los más pobres. En segundo lugar, se asume la famosa frase: “gobierno del pueblo para el pueblo y por el pueblo”, es decir la soberanía popular. En tercer lugar encontramos la defensa de la democracia contra todo acto usurpador del poder soberano del pueblo. El término “izquierda democrática” responde también a esta tradición de libertad revolucionaria que el aprismo defiende con mucho celo. Modernamente se denomina “derecho a la insurgencia ciudadana” que Haya de la Torre propuso en la Constitución de 1979, quedando escrito en el Artículo 82 de la siguiente manera:

“Nadie debe obediencia a un gobierno usurpador ni a quienes asuman funciones o empleos públicos en violación de los procedimientos que la Constitución y las leyes establecen. Son nulos los actos de toda autoridad usurpada. El pueblo tiene el derecho de insurgir en defensa del orden constitucional”.

Frente a estos dos precedentes el aprismo se ha mantenido firme defendiendo estos principios de justicia social que se resumen, en síntesis, en la fórmula de “pan con libertad”, que también puede expresarse así: ni libertad sin pan, ni pan sin libertad; ni democracias sin justicia social, ni dictaduras que prometen justicia cercenando la democracia. A propósito de lo anterior nos podemos detener en una reflexión de Víctor Raúl: “La democracia responde que comer sin libertad es el destino de un prisionero”.

Los principios antes mencionados están ampliados y fundados de manera prevalente en el discurso antes mencionado, titulado “El gran desafío de la democracia”; pero antes de adentrarnos en él es importante ubicarnos en el contexto. La coyuntura de fines de la Segunda Guerra mundial abrió puertas muy importantes para la democracia, pues se había vencido al totalitarismo en nombre de esta. Y por consiguiente, la democracia se convirtió en el principio ordenador del mundo de la post-guerra. Por esta razón, una de las primeras consecuencias del fin de la II Guerra Mundial fue la convocatoria a la fundación de la ONU y el establecimiento a nivel mundial de los DD HH que se logró finalmente en 1948.

Haya de la Torre consideró fundamental que todos los países y especialmente los de América Latina se convencieran de la necesidad de erradicar las dictaduras. La principal referencia para ello eran las cuatro libertades proclamadas por Roosevelt. Dicho sea de paso, este es el primer discurso de un Presidente de los Estados Unidos donde se incluye el derecho a la justicia social, como parte de los derechos democráticos.

jueves, 30 de junio de 2011

América Latina y el imperialismo de los Estados Unidos

Ofrecemos a los lectores del Ojo Izquierdo un texto de Haya de la Torre de 1924 muy poco conocido y que se mantuvo inédito hasta 1995. 

Fue redactado a mano por Víctor Raúl durante su estadía en Moscú en julio de 1924. Tenía el propósito de resumir las ideas antiimperialistas del aprismo para la prensa bolchevique. Lamentablemente, el manuscrito nunca fue publicado en Rusia y recién fue descubierto en 1995 en los archivos oficiales de la ex URSS con motivo del centenario del fundador del aprismo. Se publicó por primera vez en la antología Haya de la Torre y la integración indoamericana (Instituto VRHT, Lima, 1995) publicada por Luis Alva Castro.

Ofrecemos aquí dos versiones en archivo PDF: