Nosotros no empleamos la democracia como paso o compás de espera para el socialismo o el comunismo; para nosotros, la democracia es una meta en sí. No queremos pan sin libertad como en Rusia. O libertad sin pan como en otras partes. Queremos ambas cosas. No queremos arrebatar la riqueza a los ricos para dársela a los pobres; lo que perseguimos es crear nuevas riquezas para aquellos que no tienen ninguna. No queremos dictadores desde arriba, como en el fascismo, ni dictadores desde abajo como en el comunismo.

Víctor Raúl Haya de la Torre, entrevista con el periodista Harry Hirschfeld, 23 de abril de 1946.
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viernes, 4 de enero de 2013

Ramiro Prialé - Una vida ejemplar

Actualizando y ampliando las biografías de los grandes líderes Indoamericanos dejados de lado por gran parte de historiografía contemporánea, compartimos la historia de uno de los políticos más importantes del siglo XX: Ramiro Prialé, comentada por Luis Zaldívar. Además, incluimos en su totalidad el libro "Discursos Políticos" publicado en 1960, que incluye las intervenciones públicas de Prialé durante la década de los 50´s.

 Prialé no fue sólo parlamentario y líder de masas, sino un efectivo organizador al cual se le debe gran parte del espíritu democrático que hoy reina en el país, inclusive por aquellos que en su momento lo atacaron y hoy pretenden curules en el congreso de la "democracia formal" que tanto atacaron.







miércoles, 26 de octubre de 2011

¡Lo que ha sido y siempre debe ser el APRA!. Por Enrique Valderrama


Existen dentro de la interpretación del aprismo y de la deformación del mismo por parte de algunos estancados en el Antiimperialismo y el APRA (mal entendido)  numerosos mitos que circulan dentro del universo del PAP. En tiempos de desorden y falta de línea política partidaria es menester dejar sentada nuestra posición respecto a lo fundamental y permanente en la obra de Haya de la Torre. A pesar de tener más de 8 décadas de accionar en la política continental y de haber realizado actos cuestionables por muchos sectores, algunos cuestionamientos con muy mala intención por cierto, existen principios que siempre han regido nuestra esencia doctrinaria y nuestra actividad pública.

En estos momentos de desorientación es donde debemos centrarnos en desarrollar una estrategia y un programa, en sentar posición frente a lo que ocurre con las medidas que implementa un régimen que ha prometido mucho, pero que viene dando tumbos con políticas y lineamientos que no termina de entender y armonizar. Pero para pronunciarnos con eficiencia sobre la realidad política y la coyuntura es fundamental previamente aclarar ciertos puntos que nos definen, motivado por ello escribo este breve artículo donde intento esbozar lo que a mí opinión son los ocho principios fundamentales del aprismo en la perspectiva histórica y que hacen de nuestro movimiento un fenómeno singular dentro del concierto de las ideologías a nivel indoamericano y mundial.

En mi opinión los pilares fundamentales de la doctrina aprista, aquellas columnas sobre las cuales se sostiene toda la construcción detallada de la ideología que cincelaron Víctor Raúl Haya de la Torre, Antenor Orrego, Manuel Seoane, Luis Alberto Sánchez, Carlos Manuel Cox y los demás fundadores son: soberanía del pueblo, justicia social, integración continental, defensa y perfeccionamiento de la democracia, antiimperialismo y revolución constructiva, partido escuela, realismo y relativismo y finalmente el ser un frente de clases.

En cuanto al concepto de la soberanía del pueblo éste está ligado al ideal republicano mismo que grafica la superación de la medieval teoría del poder emanado por designio de fuerzas sobrenaturales o deidades hasta llegar a lo que creemos hoy en día : el poder emana del pueblo. Por lo tanto el garante de que éste principio de mantenga es en última instancia el pueblo mismo, de aquí nace el derecho a la insurgencia popular. Es por esto que nuestra prédica de fraternidad con todos los peruanos y de defensa de la democracia no es incompatible por ejemplo con lo acaecido el 7 de Julio de 1932 en la famosa Revolución de Trujillo, pues no intentamos defenestrar a un gobernante legítimo e imponer una dictadura aprista que imponga a sangre y hierro su programa, sino que pretendíamos derrocar a un tirano para llamar a elecciones generales, justamente para devolver al pueblo la soberanía que la dictadura le había cercenado con medidas autoritarias extremas.

Es decir, cuando algún tirano o una fuerza foránea pretenden trastornar o pervertir el encargo del poder que el pueblo deposita en un gobierno, aquel está facultado a levantarse en armas para recuperar su soberanía y para devolverle su vigencia a la república. Este principio fundamental del aprismo nos emparenta con las luchas de los pueblos por la emancipación y la consolidación de las repúblicas en el mundo entero y además nos relaciona íntimamente a las luchas independentistas de nuestro continente, al ideal bolivariano, al esfuerzo de José Faustino Sánchez Carrión versus la tendencia de la monarquía constitucional que propugnaban San Martín y Torre Tagle. Este ítem clave en la constitución del aprismo lo hace universal, siendo hermano espiritual de la revolución francesa, de la independencia de los Estados Unidos, etc  y  por ende nos da vigencia a la luz de los tiempos.

domingo, 9 de octubre de 2011

La Sublevación Aprista del 48. Tragedia de un pueblo y un partido. Víctor Villanueva



Habiéndose conmemorado un año más de la trágica revolución del 3 de octubre de 1948, que tuvo como protagonistas a sectores de las Fuerzas Armadas influidos por el aprismo, cumplimos con añadir un título más a la Biblioteca Eudocio Ravines de El Ojo Izquierdo, donde se consignan los más elocuentes alegatos contra la doctrina y la trayectoria política del APRA.

El siguiente libro, La Sublevación Aprista del 48. Tragedia de un pueblo y un partido, del mayor Víctor Villanueva, publicado por vez primera en chile el año de 1954, pretende ser el relato verosímil de la antesala,  puesta en marcha, fatídica ejecución y posteriores repercusiones del levantamiento del 3 de Octubre del ’48. 

No obstante tratarse de un episodio histórico que incluye a diversos actores políticos, el libro circunscribe el desenvolvimiento de los hechos a unos pocos personajes, dándose el propio autor un lugar visiblemente sobreestimado. Para dar a su narración un mayor efecto ilustrativo, Víctor Villanueva –desde sus “vivencias” – narra las conspiraciones que giraban en torno a Víctor Raúl Haya de la Torre y la furtiva Secretaría de Defensa del Partido Aprista, con los altos mandos de las FF.AA. como generales, comandantes, y mucha carnecita de la oficialía, así como los entendimientos de estos jefes y oficiales con el mismo Villanueva.

En reiteradas impresiones Villanueva deja entrever su filiación con los ideales apristas y su admiración por la estructurada elocuencia revolucionaria de Víctor Raúl Haya de la Torre. A la vez, Villanueva crítica lo que él define como los “vaivenes emocionales” de Víctor Raúl, que habrían afectado su ánimo insurreccional, según manifiesta, pero sin dejar de abandonar el proyecto conspirativo ni la organización revolucionaria dirigida a derrocar a Bustamante y Rivero.

Lo cierto es que el trágico 3 de octubre mostró elementos de las FF.AA con importantes posiciones de mando, que permitieron tomar tres naves de la Marina de Guerra, al mismo tiempo que participaron miles de civiles –en su mayoría jóvenes militantes apristas– con la finalidad de asegurar desde tierra el control de los insurrectos sobre el Callao. Según el libro, los hilos conductores de esta compleja operación conspirativa e incluso la ejecución de la gesta insurreccional estuvieron en manos del polémico mayor Víctor Villanueva, quien luego no pasará prisión, ni expropiaciones de sus bienes personales, como el resto de procesados. El mayor Villanueva, con el sólo argumento de su palabra, señala insistentemente que los líderes del Partido del pueblo y principalmente VRHT traicionaron a la organización del movimiento revolucionario y que sus contraórdenes terminaron por sepultar la gesta y frustrar a centenares de militantes que estaban dispuestos a cumplir hasta el final con su compromiso revolucionario.

De igual forma especula, con mucha astucia literaria, sobre supuestos pactos de la dirigencia del partido con las huestes benavidistas y la presunta actitud acomodaticia del Jefe del Partido que según el mayor Villanueva tuvo una actitud de “Pilatos” frente a la odisea revolucionaria. Hilvanando anécdotas y detalles de los encuentros conspirativos teje lo que según él es la historia no escrita tras el telón del levantamiento del “3 de Octubre del ‘48”. Aún admitiendo que toda la argumentación del mayor Villanueva fuera cierta, surge fácilmente una pregunta: si todo estaba tan bien organizado por usted, y si todo dependía de su decisión y de sus órdenes, ¿por qué acató la contraorden y desapareció de la escena? ¿Por qué dejó a los conspiradores de la Marina y civiles seguir con el operativo insurreccional durante tres días si ya no se contaba con el apoyo de los conjurados de la división blindada?

La literatura antiaprista hace gala de este episodio para señalar el punto de quiebre del supuesto “viraje a la derecha” del Partido de la Estrella. Aquí están sus argumentos. Para tal suerte amerita revisarlo, analizarlo y criticarlo discriminando siderales dimensiones y contrastándolo con el testimonio de los otros actores combatientes que se mantuvieron firmes en la militancia  del partido aprista, como es el caso del teniente de la armada Juan Manuel Ontaneda Meyer, cuyas “Vivencias revolucionarias” de 1948 publicamos en la Biblioteca Luis Alberto Sánchez de El Ojo Izquierdo.

domingo, 22 de mayo de 2011

Antenor Orrego - Periodista vital. Por Hugo Vallenas

Antenor Orrego Espinoza (nacido en la hacienda Montán, Chota, el 22 de mayo de 1892 y fallecido en Lima el 17 de julio de 1960) tiene un alto sitial en la historia de la cultura peruana y en la historia del aprismo.

Con motivo del 119 aniversario del natalicio del gran filósofo ofrecemos una transcripción de la ponencia presentada por el suscrito en el coloquio “Antenor Orrego, la unidad continental y los orígenes de la modernidad en el Perú”, realizado en el Congreso de la República los días miércoles 2, jueves 3 y viernes 4 de octubre de 2002. El Fondo Editorial del Congreso publicó las exposiciones realizadas en dicho coloquio en el libro Antenor Orrego, la unidad continental y los orígenes de la modernidad en el Perú (Fondo Editorial del Congreso, Lima, 2009). 

Antenor Orrego y los inicios del «Grupo Norte». De pie: Luis Ferrer, Federico Esquerre Cedrón, Antenor Orrego, Alcides Spelucín, Gonzalo Zumarán. Sentados: José Eulogio Garrido, Juvenal Chávarry, Domingo Parra del Riego, César Vallejo, Santiago Martín y Óscar Imaña.
Antenor Orrego tenía 31 años cuando asumió la dirección de «El Norte». Federico Esquerre Cedrón fue el jefe de redacción y Alcides Spelucín fue director gerente. Las oficinas de «El Norte» estaban en la esquina de las calles Progreso (hoy Francisco Pizarro) y La Libertad (hoy Mariscal Orbegoso).  

miércoles, 4 de mayo de 2011

Exclusivo: Biblioteca Eudocio Ravines

En París en 1928: Eudocio Ravines (líder del grupo aprista europeo contrario a Haya de la Torre); Julio Portocarrero (delegado sindical del grupo de José Carlos Mariátegui camino a Moscú); y Luis Heysen (fundador del APRA). No obstante las divergencias, ambos grupos ayudaron a los delegados peruanos del grupo de Mariátegui a cumplir sus compromisos de viaje.


El blog CON EL OJO IZQUIERDO se complace en rescatar del olvido un conjunto de libros y folletos que han sido cómplices de las largas décadas de represión de las libertades ciudadanas que tuvieron como eje la persecución, tortura e incluso asesinato de los militantes apristas.

Paradójicamente, sean escritos por intelectuales comunistas o por funcionarios de las dictaduras, los argumentos y las acusaciones contra el aprismo siempre han sido las mismas. Y siempre han sido fácilmente refutadas. Quienes se tomen la molestia de consultar a los nuevos antiapristas (uno de ellos es el historiador Nelson Manrique, autor del cansino libro «¡Usted fue aprista!»), encontrarán que todos los argumentos y los presuntos datos «comprometedores» que pretenden demostrar la «claudicación» del aprismo y Haya de la Torre vienen de la misma vieja y rancia fuente de calumnias

Resulta inevitable dedicar esta pequeña biblioteca al personaje que encarnó durante tantas décadas, en forma mercenaria y cambiando de bando convenientemente, el antiaprismo más recalcitrante. Ese personaje fue Eudocio Ravines (1897-1978), fundador del Partido Comunista Peruano en mayo de 1930 (después del deceso de José Carlos Mariátegui), que fuera expulsado de su propio partido en 1942 por corrupción y que en los años siguientes ejerciera un rastrero periodismo venal y urdiera conspiraciones políticas al servicio de la derecha más conservadora.

Iniciamos esta biblioteca con los siguientes títulos, todos ellos fáciles de bajar e imprimir:

---¿Qué es el ARPA? (1928) de Julio Antonio Mella – Folleto que motivó la primera redacción de El Antiimperialismo y el Apra (1928) de Haya de la Torre. Pretende demostrar que el APRA no era tan extremista como debería serlo según el extremista cubano Mella, quien para entonces había sido expulsado del Partido Comunista Cubano por tener, según sus acusadores, inclinaciones terroristas. Ver amplia información sobre el tema en:

---Los crímenes del APRA (1949) del Ministerio de Gobierno y Policía. Folleto empleado para el adoctrinamiento de militares, policías, religiosos y funcionarios públicos durante la dictadura de Odría. Atribuye al aprismo innumerables asesinatos y actos terroristas que nunca fueron objeto de proceso judicial alguno, ni por parte del Estado ni por parte de las presuntas familias afectadas.

---Actos delictivos del APRA (1950) – Ministerio de Gobierno y Policía. Complemento del folleto anterior. Incluye abundantes fotografías y documentos facsimilares, entre ellos algunos que acusan a Haya de la Torre de tráfico de drogas cuando viajó a los EE UU en 1948 a entrevistarse con Einstein.

---La estafa más grande de América (1951) – Luis Eduardo Enríquez. Libro favorito de los escritores antiapristas, que suelen copiar sus argumentos sin mencionar la fuente. Enríquez, fundador de la célula aprista de París (1925) y del PAP (1930), dejó el Partido durante la represión de Bustamante y Rivero en octubre de 1948. Cuando Odría derrocó a Bustamante, aceptó escribir y publicar un libro contra Haya de la Torre y el APRA a cambio de evitar la cárcel, el embargo de bienes personales y la pérdida de la ciudadanía que sufrieron todos los demás apristas. El libro fue publicado por una imprenta relacionada con la dictadura y propagandizado desde un diario La Tribuna apócrifo, organizado por soplones a sueldo. Enríquez inauguró la tesis de los “dos Hayas”: el “joven Haya” presuntamente marxista-leninista de 1924-1930; y el “Haya maduro electoralista” que después de 1931 se habría convertido en “claudicante” y “pro-yanqui”. Aquí está todo el rosario de citas trucadas y argumentos antojadizos en apoyo de dicha tesis, incluyendo la repetida acusación de que El antiimperialismo y el APRA no se habría escrito en 1928.
Ver más información al respecto en:

---La gran estafa (1952) – Eudocio Ravines. Este es el libro de memorias de Eudocio Ravines que pretendió demoler el prestigio del comunismo internacional y del aprismo al mismo tiempo. El autor exhibió su talento periodístico y su habilidad para exponer hechos y situaciones en forma amena pero sin documento ni prueba alguna. Dice haberse relacionado en Moscú con grandes personajes del comunismo que en la fecha indicada ya no estaban en el poder, pretende mostrar a Haya de la Torre como un defensor del nazismo y afirma que líderes apristas ejemplares como Antenor Orrego tenían conductas denigrantes en prisión.