Nosotros no empleamos la democracia como paso o compás de espera para el socialismo o el comunismo; para nosotros, la democracia es una meta en sí. No queremos pan sin libertad como en Rusia. O libertad sin pan como en otras partes. Queremos ambas cosas. No queremos arrebatar la riqueza a los ricos para dársela a los pobres; lo que perseguimos es crear nuevas riquezas para aquellos que no tienen ninguna. No queremos dictadores desde arriba, como en el fascismo, ni dictadores desde abajo como en el comunismo.

Víctor Raúl Haya de la Torre, entrevista con el periodista Harry Hirschfeld, 23 de abril de 1946.
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sábado, 7 de diciembre de 2013

DISCURSO ANTE EL PROCESO ELECTORAL. Víctor Raúl Haya de la Torre 8-12-1931

Aproximación al Contexto del proceso electoral de 1931
Por Hernán Hurtado

El proceso electoral de 1931 tuvo dos  fuerzas políticas protagonistas, el Partido Aprista Peruano (PAP) y la Unión Revolucionaria (UR), lideradas por Víctor Raúl Haya de la Torre y Luis Miguel Sánchez Cerro respectivamente.

Haya de la Torre es proclamado candidato presidencial del Apra el 23 de febrero 1931, pero recién regresa al Perú, luego de 8 años en el destierro, el 12 de julio 1931. Acude al I Congreso del PAP (20 de agosto 1931) de donde se discute y recoge el primer programa del Apra. Luego pronuncia en la Plaza de Acho de Lima el célebre «Discurso-programa» (23 de agosto 1931). El PAP denuncia fraude electoral en octubre de 1931.

El fraude electoral orquestado por la oligarquía y huestes reaccionarias le dieron la presidencia a Sánchez Cerro y empezaría el período de los 16 meses de tiranía y el primer capítulo de masacres apristas.

El 8 de diciembre Haya de la Torre es recibido en Trujillo por un multitudinario mitin. El discurso pronunciado aquella tarde bautizado como “profético” tuvo como objeto promover la organización y la acción. Más allá del encuentro lirico del militante, la voz de orden apuntó a definir la fortaleza de la organización política frente a la historia. El lenguaje se rige por ser optimista, infatigable y vencedor. Es un mensaje de inicio de la victoria en el tiempo y una denuncia categórica a los oportunistas y claudicantes.


DISCURSO ANTE EL PROCESO ELECTORAL[1]. Por Víctor Raúl Haya de la TorreTrujillo 8 de diciembre de 1931


Compañeros:

Este no es un día triste para nosotros, es el día inicial de una etapa de prueba para el Partido. Vamos a probar, una vez más, en el crisol de una realidad dolorosa quizá, la consistencia de nuestra organización, la fe en nuestras conciencias y la sagrada perennidad de nuestra causa.

Quien en esta hora de inquietud, de sombrías expectativas inmediatas para nosotros, se sienta acobardado o sin fortaleza, no es aprista. Nosotros no queremos en el Partido apristas que duden de su causa o duden de sí mismos en los momentos de peligro. Nosotros no queremos cobardes. No queremos traidores. Y ser traidor en esta hora, es no sólo ser el Judas que nos vende, sino el cobarde que da paso atrás. Para uno y otro no hay lugar en nuestras filas. Aunque el Partido quedara reducido a lo que fue durante la tiranía de Leguía, nuestro deber nos impone eliminar despiadadamente a todo aquel que atemorizado por la victoria fugaz del fraude y de la usurpación crea que estamos perdidos.

¡No estamos perdidos!... Yo afirmo que estamos más fuertes que nunca. Porque gobernar no es mandar, no es abusar, no es convertir el poder en tablado de todas las pasiones inferiores, en instrumento de venganza, en cadalso de libertades; gobernar es conducir, es educar, es ejemplarizar, es redimir. Y eso no lo harán jamás quienes van al poder sin título moral, quienes carecen de la honradez de una inspiración superior, quienes capturan el Estado como botín de revancha. Ellos mandarán, pero nosotros seguiremos gobernando. Porque nosotros continuamos educando, organizando y dando ejemplo, vale decir, nosotros continuamos redimiendo. Quienes han creído que la única misión del aprismo era llegar a Palacio, están equivocados. A Palacio llega cualquiera, porque el camino de Palacio se compra con oro o se conquista con fusiles. Pero la misión del aprismo era llegar a la conciencia del pueblo antes que llegar a Palacio. Y a la conciencia del pueblo no se llega ni con oro ni con fusiles. A la conciencia del pueblo se llega, como hemos llegado nosotros, con la luz de una doctrina, con el profundo amor de una causa de justicia, con el ejemplo glorioso del sacrificio... ¡Sólo cuando se llega al pueblo se gobierna: desde abajo o desde arriba! Y el aprismo ha arraigado en la conciencia del pueblo. Por eso, mientras los que conquistaron el mando con el oro o con el fusil crean mandar desde Palacio, nosotros continuaremos gobernando desde el pueblo.

La fuerza que da el mando, al servicio de la injusticia, de los apetitos de venganza, sólo es tiranía. Por la fuerza no se nos reducirá. Correrá más sangre aprista, nuestro martirologio aumentará su lista inmortal, el terror reiniciará su tarea oprobiosa, pero el aprismo ahondará cada vez más en la conciencia del pueblo. La bandera de nuestra causa agitará siempre más alta y más firme su idealidad de justicia. Y cumplida esta etapa de nueva prueba, insurgiremos con la omnipotencia de los invictos y demostraremos que las grandes causas no perecen por el miedo.

¿Esperar?... Sí, esperar, pero no esperar en el descanso, en la pasividad, en la falsa expectativa del que aguarda que las cosas vengan solas. Esperar en la acción, esperar con la convicción total de que los rumbos del destino los señalaremos nosotros. Sólo nuestra resolución de vencer nos dará la victoria final y ahora, más que nunca, debemos estar resueltos a vencer. La voluntad y sólo la voluntad es el timón de nuestro destino.

Yo también esperé ocho años, en la persecución, en la prisión y en el destierro. Ocho años de soledad que fueron ocho años de determinación indeclinable. Muchas veces estuve solo. Muchas veces supe de la tremenda realidad de la incomprensión y del olvido. Pero no desmayé nunca. La decisión de vencer, detenida por todos los obstáculos, no me abandonó un solo día. Me había propuesto que el Partido surgiera vencedor del olvido, de la ignorancia, del pavor, de la desorganización. Y el Partido insurgió poderoso. Mis ocho años de lucha estaban ganados. El aprismo es hijo de la voluntad que encarnó en el dolor de un pueblo, engendrando en él una fuerza orgánica y poderosa que habría de servirle de instrumento vital para alcanzar la justicia.

Desde entonces no he abandonado mi puesto: ¡no lo abandonaré nunca! Sabiendo que el aprismo como religión de justicia, como credo de libertad, es causa de acción, de lucha, de rebeldía, de batalla tenaz y perenne, no me asustan las adversidades cotizables. Más me asustarían las victorias fáciles porque podrían enervarnos. Ganar obstáculos, aprovechar con optimismo de todas las experiencias por duras que ellas sean, es cumplir la obra de superación que el aprismo necesita para hacerse digno de la gran victoria. Por eso, contemplo serenamente la iniciación de este nuevo período de prueba que hoy se anuncia. Con la curiosidad del padre o del inventor que quiere probar al hijo o la obra al embate de todas las resistencias, yo quiero ver al Partido soportando y venciendo en esta etapa dolorosa pero quizá necesaria para definir su fortaleza. Quiero que después de este duro examen, en el que vamos a probar nuestra fe, nuestra energía, nuestro espíritu revolucionario, nuestra indesmayable decisión de constructores del nuevo Perú, volvamos a encontrarnos limpios y dignos los unos de los otros. ¡Porque a quien quiera que se amedrente, jefe o militante, le llamaremos cobarde; y a quien quiera que claudique, jefe o militante, le llamaremos traidor!

Compañeros:

Hoy comienza para los apristas un nuevo capítulo de la historia del Partido. Las páginas de gloria o de vergüenza las escribiremos nosotros con sangre o con lodo. Hasta hoy, nada tenemos de qué sonrojarnos. Hemos dado ejemplo y si hemos perdido temporalmente, esta pérdida nos enorgullece porque ella implica para el aprismo la más alta y más hermosa victoria moral que haya inscrito partido alguno en la historia política del país. Declaro con orgullo que los apristas han respondido con admirable unanimidad al espíritu del Partido, a la consigna elevada de su gran programa. ¡Continuemos así! La unidad del Partido, la disciplina del Partido, la fe del Partido, no han perdido hasta hoy nada de su vigor o de su elevación. De hoy en adelante, la tarea será más difícil. Las vacaciones semidemocráticas que impuso nuestra fuerza han terminado. El Perú vuelve desde ahora al imperio del despotismo. Nosotros hemos ganado una organización cohesionada y formidable. Nuestro deber, nuestro gran imperativo, es seguir siempre adelante.

Somos el Partido del pueblo y la causa del pueblo vencerá. Yo estaré en mi puesto hasta el fin. Espero que cada uno de los apristas no abandone el suyo. Así, pasados los días siniestros que aguardan al Perú, resurgirá nuestra obra, todopoderosa. Entonces, los que ahora den paso atrás o nos vuelvan la espalda, llegarán tarde si intentan regresar. Porque el aprismo, que es justicia, que es redención, que es pureza y es sacrificio, rechaza a los claudicantes y a los oportunistas, a los que en las horas de buena expectativa nos brindaron su ayuda para abandonarnos después. Ahora más que nunca defendamos la unidad del Partido y ahora más que nunca seamos severos con nosotros mismos.

Con la alegría profunda de los luchadores fuertes, con la convicción de nuestra gran causa, con la decisión de vencer, seguimos adelante. Seamos dignos del pueblo y hagamos que el pueblo sea digno de nosotros. ¡Sólo el Aprismo salvará al Perú!



[1] Haya de la Torre, Víctor Raúl, Obras completas, tomo 5, págs. 87-90. Librería Editorial Juan Mejía
Baca, Lima, 3ª ed., 1984.

miércoles, 31 de julio de 2013

Presentación de las dos primeras ediciones de El antiimperialismo y el APRA (1936)

1º Edición (1936)

-Respondiendo (de paso) a Nelson Manrique
Hugo Vallenas Málaga

Recordando un aniversario más de la partida de Víctor Raúl Haya de la Torre este 2 de agosto, los visitantes del blog CON EL OJO IZQUIERDO – MIRANDO A INDOAMÉRICA podrán consultar en forma directa las dos primeras ediciones, ambas de 1936, del libro emblemático del fundador del aprismo, El antiimperialismo y el APRA. Veamos brevemente la historia de esta publicación y de paso enmendemos la plana a un estudioso malintencionado que tergiversa la historia de este importante libro.

BREVE HISTORIA

Fue en México, durante el primer semestre de 1928, que Víctor Raúl Haya de la Torre escribió El antiimperialismo y el APRA. No fue desde un cómodo gabinete universitario sino en medio de un febril activismo en favor de la gesta de Sandino en Nicaragua y bajo amenazas de cárcel y deportación contra los agitadores apristas. El libro era, básicamente, una versión extensa y fundamentada del manifiesto de diciembre de 1926 «¿Qué es el APRA?», publicado en la revista laborista inglesa Labour Monthly. Haya de la Torre mantuvo «¿Qué es el APRA?» como capítulo 1 del nuevo libro y se dedicó a desarrollar los temas condensados en el manifiesto de 1926 en los capítulos siguientes.

El texto original de El antiimperialismo y el APRA corrió el riesgo de perderse por la azarosa situación de la actividad aprista en México, América Central y el Caribe. El autor fue detenido en Panamá y desterrado a Alemania prácticamente sin equipaje en diciembre de 1928. Gracias a la diligente colaboración de Carlos Manuel Cox, un puñado de copias mecanografiadas circularon de mano en mano entre los militantes apristas más conspicuos. El autor de estas líneas ha conocido una de estas copias, conservada por don Andrés Townsend Ezcurra. Otra copia, perteneciente a Luis Alberto Sánchez, está en sus archivos conservados en la Universidad de Pennsylvania, organizados y catalogados por Donald C. Henderson.

Recién en 1935, con ayuda del original mecanografiado conservado por Cox, y de Luis Alberto Sánchez, quien había logrado una influyente posición en la empresa editora chilena Ercilla, fue posible organizar la publicación de la obra. La Correspondencia Haya-Sánchez (2 tomos, Mosca Azul editores, Lima, 1982) brinda información de primera mano sobre cómo fue realizada la publicación del libro en 1936.

DOS EDICIONES EN 1936

2º Edición (1936)
En primer lugar, hubo dos ediciones de El antiimperialismo y el APRA en 1936, una inmediatamente después de la otra y cada cual con distintas características. La secuencia de los hechos puede constatarse mediante la Correspondencia Haya-Sánchez, en las cartas correspondientes a 1936.

Una carta de Haya de la Torre del 6 de enero de 1936 anuncia el envío del original revisado y autorizado por el autor a la editorial chilena, indicando que Sánchez estará al cuidado de la publicación (tomo 1, pp. 165-166). En mayo de 1936 (tomo 1, p. 255), Haya de la Torre reacciona indignado al encontrar muy deficiente la edición príncipe de su libro: «Al hilo encontré la página 21, concesiones objetivas por condiciones; en la página 22 lo que fijamente los obedece por obsede. Quise leer en la página 28 y ya no pude, está toda borrada. Claros y turbiones por todo el libro». Y demanda de inmediato una nueva edición que «no sea ni con esa carátula, ni con esa América que se ve hasta Montreal, ni con ese rojo, ni con esa tinta, ni con ese papel ni con esas faltas» (L. cit).

En efecto, de inmediato se imprimió una segunda edición, a la que el autor añadió, en pliego aparte, una lista de notas bibliográficas, una fe de erratas y la parte correspondiente al problema de la tierra de la Constitución Mexicana del 31 de enero de 1917. Igualmente se corrigieron las erratas señaladas en su carta de mayo de 1936.

Por su disgusto con la edición príncipe, Haya de la Torre acostumbraba citar y mencionar la segunda edición, de mediados de 1936 y nunca la primera, de comienzos de 1936, indicando además, como se indica al comienzo del libro, que fue escrito ocho años antes y es, por tanto, «un libro de 1928 para 1936».

Nuestro blog permite al lector comprobar todos estos detalles y leer con detenimiento ambas ediciones de 1936, página por página. No obstante tratarse de la difusión de una joya bibliográfica sin fin alguno de lucro, en esta oportunidad los archivos serán de «solo lectura» para no perjudicar la salvaguarda de los derechos de reproducción de las obras de Víctor Raúl Haya de la Torre.

RESPONDIENDO A UN DETRACTOR

Todo lo que acabamos de explicar es muy claro y fácil de constatar. Pero hay algunos comentaristas mal intencionados que estando informados de todo esto pretenden desalentar y confundir a los lectores.

Tal es el caso del historiador Nelson Manrique, autor de un libro denigrante de su propio talento titulado «¡Usted fue aprista!» (2009). Sobre el tema del original y las primeras ediciones de El antiimperialismo y el APRA esto es lo que dice el señor Manrique:

«Como se ha señalado, El antiimperialismo y el APRA fue publicado por primera vez en Santiago de Chile en 1936. Sin embargo, en su libro Treinta años de aprismo (1956), Haya pretende que dicha obra fue publicada antes, en 1928, como se lee en la nota de pie de página que consigna: “El antiimperialismo y el APRA, México 1928. 2da ed. Ercilla, Santiago de Chile, 1936” (VRHT 1956:19). En las páginas siguientes, Haya se va a referir decenas de veces a este como “mi libro de 1928” (VRHT 1956: 23 y ss.). Luego, en todas las oportunidades en que se refirió a su libro por el resto de su vida, volvió a insistir en que la primera edición había salido en México, en 1928» (Nelson Manrique: «¡Usted fue aprista!» Fondo Editorial PUC, Lima 2009, p. 56).

Es lamentable señalar que nada de lo que afirma el señor Manrique en este párrafo es cierto. El pie de página que cita no indica en ningún momento que hubo una primera edición en 1928 (dice «1928», no «1ª ed. 1928»); es una convención que indica simplemente, como se hace con cualquier libro que estuvo inédito bastante tiempo antes de su primera edición, que el original era de 1928. Esto es frecuente en los libros de historia y ocurre con muchos cronistas de la conquista de América, por ejemplo: «Oliva, Juan Anello: Historia del reino y provincias del Perú y varones insignes en santidad (1613). Lima, Imp. San Pedro, 1895», en la bibliografía del libro Los incas frente a España (1992) de Juan José Vega.

Esto es archisabido por el señor Manrique. Mostrar esta convención como si indicara una primera edición impresa en 1928, es simplemente antojadizo y mal intencionado.

Pero su segunda afirmación es simplemente inaudita. Asegura que Haya de la Torre, «en todas las oportunidades en que se refirió a su libro por el resto de su vida, volvió a insistir en que la primera edición había salido en México, en 1928». ¿El señor Manrique ha podido comprobar todas y cada una de las referencias que hizo Haya de la Torre «por el resto de su vida» (entre 1936 y 1979) sobre su libro? Lo dudamos. Pero él afirma que en todas estas referencias Haya de la Torre «volvió a insistir en que la primera edición había salido en México, en 1928». ¿«Volvió a insistir»? Ni siquiera ha mostrado el señor Manrique una sola vez donde se afirme tal cosa.

¿Por qué Haya de la Torre siempre citaba la segunda edición de 1936 y no la primera? Como ya se explicó, porque la primera edición fue muy deficiente. Y Haya de la Torre siempre señaló que su libro fue escrito (no publicado) en 1928. Eso le consta perfectamente a todo estudioso medianamente conocedor de la bibliografía aprista, incluso al señor Manrique.

Lo más decepcionante del señor Manrique es que no tiene ninguna cita de Haya de la Torre, Seoane, Sánchez u otro aprista ilustre en apoyo de sus falsas aseveraciones. Tiene como única «prueba» de lo que afirma, en una nota de pie de página, un evidente error cometido por el antiguo disidente aprista Héctor Cordero, que según Manrique (y nadie más) sería un «buen conocedor de la doctrina aprista». Sobre la validez de tan pobre testimonio habría que decir, como comenta en una reciente biografía la historiadora estadounidense Stacy Schiff a propósito de las biografías romanas sobre Cleopatra: «Es como si una historia de los EE UU en el siglo XX fuese escrita por Mao Zedong».

- El Antimperialismo y el APRA 1º Edición
- El Antimperialismo y el APRA 2º Edición

domingo, 31 de marzo de 2013

Recordando a Luis Francisco Sarmiento, mártir del aprismo. Por Hugo Vallenas



Mitin electoral aprista de 1962 en el Cusco, realizado pocos días después del asesinato del dirigente comunero aprista Marco Antonio Pilares por terroristas del MIR. Están presentes Haya de la Torre y Manuel Seoane, que no se dejaron intimidar por las amenazas de muerte de los cobardes terroristas del MIR de Luis de la Puente, asesino del joven aprista Francisco Sarmiento el 11 de marzo de 1961 en Trujillo. 


El 11 de marzo se cumplieron 53 años de la muerte de un destacado militante aprista: Luis Francisco Sarmiento Guiorz ¿Cómo ocurrió su muerte? Cerca de la una de la tarde del 11 de marzo de 1961, frente a la catedral de Trujillo, Luis Francisco Sarmiento, de 33 años de edad, recibió en el pecho un disparo a quemarropa de Luis de la Puente Uceda, el célebre disidente aprista, líder del MIR, que murió comandando un “foco” guerrillero en Mesa Pelada (La Convención, Cusco) en octubre de 1965.

El informe forense indicó que el balazo recibido en forma sorpresiva por el joven aprista, casi a flor de piel, le abrió el esternón, perforó la masa pulmonar y cardiaca y provocó una gran hemorragia interna de necesidad mortal. Sarmiento murió ahogado en su propia sangre. Apenas ocurrido el incidente, el asesino y sus acompañantes, entre ellos Gonzalo Fernández Vasco, Luis Pita Díaz y Luis Pérez Malpica, también militantes del mismo grupo, corrieron a refugiarse al Hotel de Turistas, en la misma plaza, reclamando la protección de las autoridades policiales y la mediación de influyentes conocidos suyos. 

Numerosos militantes apristas fueron testigos del crimen y rodeaban el Hotel para que no fugara el victimario. De la Puente fue detenido y enjuiciado. El proceso fue bastante favorable al acusado y le impuso la pena mínima. Salió libre 18 meses después, en agosto de 1962, en plena dictadura militar. La parte acusatoria dependía del informe que presentara la Prefectura de Trujillo, que en el momento crucial del juicio estuvo a cargo del coronel EP José Rodríguez Razzetto, apodado “El Machote”, de pública actitud antiaprista. No obstante haberse probado que la víctima estaba desarmada y que en ese momento no había circunstancia amenazante alguna contra el victimario, en los jueces primó como criterio atenuante que Luis de la Puente “estaba amenazado” días atrás por los apristas.


Falacias del antiaprismo

Desde entonces, hasta hoy, una amplia corriente intelectual y política tiende a simpatizar con quien asesinó al militante aprista Luis Francisco Sarmiento. Y lo hacen contradiciendo las evidencias y las pruebas judiciales del caso. Aseguran que Luis de la Puente actuó “en defensa propia”. O que fue “provocado” por los “búfalos” (defensistas) apristas. Así lo afirma, por ejemplo, Nelson Manrique en su libro Usted fue aprista (Lima, 2009): “Un grupo de búfalos que venía siguiéndolo se lanzó a agredirlo, pero de la Puente se defendió y mató de un disparo de revólver a uno de los agresores, de apellido Sarmiento, que luego fue reivindicado como un héroe por el Apra” (p. 339). 

Manrique, manejando abusivamente el idioma, confunde la discutible intención de agredir con una agresión de hecho. Sarmiento no fue un agresor cuando recibió ese disparo. Y el victimario no se defendió de agresión alguna como dice el historiador Manrique. El parrafito ha sido escrito con la clara intención de justificar el crimen y burlarse de quienes consideren a Sarmiento “un héroe”. Esos intelectuales tenemos en nuestras universidades. 


El verdadero motivo: macabra provocación 

¿Por qué Luis de la Puente disparó con tanta alevosía a Luis Francisco Sarmiento? El 11 de marzo de 1961 era la víspera de un mitin electoral en el que iba a hablar Haya de la Torre y Sarmiento era parte de la “avanzada” que organizaba la instalación y la seguridad del acto político. Apristas y de-la-puentistas se conocían bien debido a que en la IV Convención partidaria de octubre de 1959, Armando Villanueva del Campo había dirigido la expulsión del grupo liderado por Luis de la Puente, que adoptó hasta mediados de 1962 la denominación “Apra Rebelde” para luego llamarse MIR, uniéndose con otros elementos de conocida filiación comunista. Era un grupo que renegó del aprismo, se proclamó marxista-leninista-castrista y se declaró enemigo de la democracia. 

Había encono y había incidentes violentos entre apristas y exapristas guerrillerófilos. Dado su exiguo número, a toda costa querían llamar la atención y ocupar primeras planas y uno de sus métodos era provocar incidentes que dañen la imagen del Partido. Para entonces, de la Puente ya había realizado varios viajes a Cuba recibiendo consignas, entrenamiento militar y fondos para su aventura guerrillera. 

En el incidente con Francisco Sarmiento se conjugaron la actitud provocadora de los miristas contra los apristas que organizaban el mitin electoral más el temperamento psicótico que era característico de De la Puente. Lo que empezó como una cobarde provocación terminó como un cobarde crimen. 


No sólo en Trujillo 

En América Latina, con dinero soviético y conducción logística de Fidel Castro, se organizaron varios grupos llamados MIR, FLN y ELN. Todos tenían como finalidad provocar incidentes violentos y dar fácil publicidad al inicio a actividades terroristas cuyo punto de partida era emboscar y asesinar a policías y soldados desprevenidos.


Esperpéntico terrorista Luis de la Puente, agente asalariado de la dictadura comunista cubana y del imperialismo soviético. Escondido en una cueva de Mesa Pelada escribía proclamas, ordenaba emboscadas contra policías, entregaba armas a menores de edad (ver foto) y sólo estuvo 18 meses preso por asesinar al joven aprista Francisco Sarmiento. 

En el Perú, el caso de Francisco Sarmiento no fue el único. Haya de la Torre y Manuel Seoane fueron amenazados de muerte si se presentaban al mitin electoral aprista en la ciudad del Cusco durante la campaña presidencial de 1962. Como advertencia, el MIR asesinó al dirigente comunero Marco Antonio Pilares mediante una provocación similar a la ocurrida en Trujillo en 1961. Haya de la Torre y Seoane hicieron caso omiso de la cobarde intimidación y realizaron un mitin aprista exitoso que rindió homenaje al líder campesino aprista asesinado por terroristas.


No sólo en el Perú 

En forma simultánea a lo ocurrido en Trujillo en 1961 y en el Cusco en 1962, los grupúsculos llamados MIR y sus similares montaron atentados igualmente provocadores contra partidos democráticos en distintos países de nuestro continente. 

En Venezuela, el 1 de noviembre de 1961 fue asesinada en forma similar la universitaria Livia Gouverner, de las filas de Acción Democrática, y en 1964 las guerrillas venezolanas del MIR y del FALN iniciaron acciones guerrilleras contra el gobierno democrático de Rómulo Betancourt. Sin embargo, al igual que el Perú en 1965, los pueblos repudiaron el terrorismo subsidiado desde el extranjero y apoyaron su eliminación.

Luis Francisco Sarmiento con sus hijos
Recordando a Francisco Sarmiento 

Los apristas recuerdan con justo orgullo la memoria de Luis Francisco Sarmiento Guiorz, chalaco de nacimiento, alumno de la GUE José María Eguren de Barranco y en cuyo honor el Comité Distrital No. 13 de Barranco lleva su nombre y realiza un acto de homenaje cada 11 de marzo. Su familia sigue su ejemplo y difunde su legado de lealtad al partido. Los verdaderos apristas nunca olvidan a los mártires y a los héroes de su inmaculada causa. 

Lima, marzo de 2013

miércoles, 21 de noviembre de 2012

El APRA: Partido de la democracia y la revolución. Víctor Raúl Haya de la Torre al CUA

Víctor Raúl en Casa del Pueblo, setiembre- 1965



Por Hernán Hurtado Castro 



Como suele suceder con los discursos poco conocidos de Haya de la Torre, este es una cátedra aprista dirigida no solo para los universitarios apristas, sino para todo el que quiera conocer que es el APRA en relación al partido, la democracia y la revolución sin balas.  Este discurso fue publicado por la Revista Presente Nacional en su edición 102º de setiembre-octubre de 1965.



Víctor Raúl siempre estuvo preocupado por las juventudes del partido, sobretodo por los universitarios apristas, porque en esencia de ahí nació el APRA y de ahí debían nutrirse los relevos generaciones del Partido Aprista. No cabe duda que luego de la revolución cubana muchos entusiastas y románticos jóvenes adoptaron la fiebre y las poses importadas de La Habana y esto impactó significativamente en los universitarios apristas, los cuales tuvieron que posicionarse en la lucha ideológica una vez más contra el viejo adversario, el comunismo criollo, esta vez revestido tropicalmente. 


El discurso dirigido a los Comandos Universitarios Apristas (CUA`s) en el marco de una Convención Nacional Universitaria Aprista (CNUA) -de setiembre de 1965 en la Casa del Pueblo de Lima (Av. Alfonso Ugarte 1011)- en su primera parte expone los orígenes del APRA y se remonta a la idea de movimiento cultural y educacional que la generación del centenario adoptará de González Prada y el APRA, naturalmente, tendría mucho de esto. Luego, con el mas fino estilo que caracterizaba a Haya de la Torre, explica el aprismo como la confluencia y respuesta a la realidad continental de la reforma universitaria y la revolución mexicana, además de la herencia marcada de la revolución francesa y el sueño bolivariano que resumen al Aprismo como una auténtica expresión y respuesta a los problemas continentales sin dictados ni mandados extranjeros y ajenos a nuestra realidad económica, política e histórica y finalmente el antiimperialismo constructivo, motor de la revolución pacífica.

El APRA: partido de la democracia y la revolución Haya de la torre Hernán Hurtado
El discurso ocupó las páginas centrales de la Reviste Presente (1965)

El APRA: Partido de la democracia y la revolución

Discurso de Haya de la Torre a la juventud universitaria (1965)

"Arriba los corazones, la mente y la fe"




PRIMERA PARTE



Compañeros universitarios

La verdad que esta cátedra será más bien, y más propiamente, una conversación con ustedes.

Yo quisiera, en esta noche, reiterar algunos conceptos que considero fundamentales para una buena comprensión del momento que estamos viviendo en el país, y de las responsabilidades que a la juventud conciernen.

Me alegra ver que en esta asamblea hay un número bastante apreciable de compañeros jóvenes, universitarios, quienes han concurrido a esta reunión, que me parece sumamente importante, sobretodo, porque creo que ha llegado el momento de examinar algunos puntos atinentes a la situación que vive el país. 

En los últimos días se han realizado reuniones del Comando Universitario, y el Comité Ejecutivo Nacional ha de designar la comisión de estudiantes y profesores apristas que van a integrar, digamos así, la alta dirección de la acción aprista universitaria. Y, sobre todo, han de trabajar en la organización de la próxima Convención Universitaria Aprista, lo cual es absolutamente necesario en este momento, porque creemos que estamos viviendo en un instante en el cual el Aprismo dobla la esquina hacia una nueva dirección y hacia un nuevo horizonte. 

En esta nueva etapa, le incumbe a la juventud responsabilidades que, quizás, no tuvo antes de ahora. Ustedes han sido testigos y los protagonistas más próximos de esta lucha llamada ideológica que se ha planteado en la Universidad en los últimos años. Ustedes son los testigos más cercanos de esa contraposición de ideas que parecía estar dentro del limitado ámbito de una discusión doctrinaria. Ustedes tienen más o menos la experiencia de los resultados de esa lucha y de ese antagonismo. 

Las universidades fueron tomadas, prácticamente, por las fuerzas adversas a la nuestra, y, entonces, desde ellas floreció y fructificó un sediente revolucionario que ahora tiene su expresión, ya positiva y ostensible, en una guerra de guerrillas que, bien examinada –y aquí va la primera parte de nuestro análisis- tiene en realidad explicaciones. 

EL MENSAJE DE GONZÁLEZ PRADA 

Yo quisiera, sobre todas las cosas, decirles a ustedes que la más difícil tarea de un movimiento como el Partido Aprista, ha sido, no solamente iniciar en el Perú una acción política. Había que comenzar por la formación de una conciencia cívica que no existía en el Perú. Y darle, sobre todo, a la democracia, un sentido, un significado que era absolutamente desconocido en el país. Porque se abusó tanto de la palabra democracia por boca de los portavoces de la plutocracia o de una oligarquía, que la palabra pareció desacreditarse y hubo aquí Partido Nacional Democrático, Partido Democrático Reformista, después del legendario Partido Demócrata que fue, sin duda alguna, un intento de democratización nacional, frustrado por las fuerzas de la reacción que tomaron la bandera y el nombre de la democracia. Al Aprismo le tocaba, pues, reivindicar, rescatar el concepto nuevo de una democracia: de la democracia social, renovadora, transformadora. De la democracia de la revolución pacífica, que corresponde a esta época, y, entonces, nosotros tuvimos esa tarea. Comenzando por el principio fundamental, que era educar al ciudadano, asentar esa nueva democracia en las bases mismas de un pueblo culto: luchar contra la más grande enemiga de la democracia, que es la ignorancia, y como en el Perú ésa había sino realmente la plaga de nuestra política, comenzó el Aprismo por ser, como aquí se ha recordado, un movimiento educacional. Nosotros fuimos discípulos de González Prada, a quien también se ha invocado aquí, cuyas palabras de crítica y de censura para la generación anterior a la suya, fueron proferidas –lo que debe recordarse- después de una prueba cierta. Porque la generación anterior a él fue una generación frustrada y proditoria. Todo lo que González Prada dijo contra la generación anterior, lo dijo contra la generación que perdió la guerra, y ese es el valor y el sentido histórico de sus palabras, que nunca deben tergiversarse. El explicó, muchas veces, por qué tenía razón, él era un joven cuando la guerra con Chile, y vio como una generación pasada, que durante cincuenta años no había hecho otra cosa que luchar ambiciosamente por banderías y por posiciones, perdió la guerra. Porque, como ha dicho muy bien un tratadista chileno, “Nosotros no ganamos la guerra, el Perú la perdió”, que es otra cosa. 

Contra eso se alzó el verbo de González Prada, que no fue revolucionario de oficio que se lanzara contra todo porque y sin más. González Prada enarboló su bandera de rebelión con la esperanza de que una nueva generación viniera a reemplazar a aquella que perdió la guerra. El esperó, durante muchos años, sin que apareciera esa nueva generación, porque el hecho de que una generación aparezca cronológica o biológicamente no quiere decir que surja una nueva juventud. Hay juventudes que nacen envejecidas. Eso es lo que debe temer mucho el joven de cualquier época. 

Por eso, cuando comenzamos nosotros, que llevamos sobre los hombros el ataúd de González Prada, nos iniciamos heredando lo que él siempre reclamó como norma de todo principio revolucionario en un país como el nuestro: la libertad. La Libertad inabdicable del hombre. La Libertad que distingue al hombre del animal. La Libertad sin la cual ningún movimiento político, ni ninguna doctrina revolucionaria, en un pueblo de tradición occidental como el nuestro, se explican. 

González Prada fue un libertario por eso, Filosóficamente fue un anarquista, porque él quiso, ante todo y sobretodo, que la libertad del hombre fuera el punto de la auténtica revolución. y como buen libertario, comprendió que sin cultura no hay libertad. Es la cultura y la educación lo que libera al hombre, lo que desanimaliza al individuo y lo aleja de la primitividad del salvajismo, de la violencia y del homicidio. 

Entonces, por eso, proclamó él la necesidad de la educación, de la cultura, como verdadero instrumento, como verdadera herramienta para la reivindicación integral del orden social y económico. 

Todas estas ideas que forman la esencia de la doctrina de González Prada, fueron tomadas por nuestro movimiento de la Universidad Popular. De ahí que comienza nuestra cruzada. De ahí comienza nuestra labor proselitista, que no era política en aquella época, pero que sentó las bases de un nuevo concepto revolucionario que es concordante con el espíritu, la tradición y la historia de América Latina. 

La América Latina o Indoamérica ha luchado siempre por la libertad, y nosotros hemos tenido, en todo momento, la concepción clara de que sin libertad no hay justicia. Porque la justicia pueden tenerla otros pueblos sin tradición de libertad, como un objetivo único. Pero no los nuestros. Porque nosotros, en cierto modo, somos herederos del principio y de la tradición de la Revolución Francesa, que fue la que inspiró nuestra independencia y porque el hecho de que no se haya cumplido la democratización de los pueblos latino o indoamericanos, no quiere decir que haya fracasado la democracia. Porque sólo los pueblos que vivieron al amparo y bajo la proyección del renacimiento y de la Revolución Francesa, son los que realmente constituyen la base de la sociedad contemporánea y libre de hoy. 

Con este propósito, nosotros quisimos que la revolución tuviera, pues, una verdadera orientación de tipo cultural. De ahí que la Reforma fue coetánea, coeva y coincidente con nuestro movimiento. Se ha dicho mucho que el movimiento aprista es una consecuencia de la revolución universitaria y de la revolución mexicana. Nosotros llamamos a la Reforma Universitaria, la Revolución de los Espíritus, porque queríamos una renovación de las universidades, no para hacer más fácilmente profesionales. Lo dijimos siempre. No para facilitarle al estudiante la manera de conseguir un diploma sin saber mucho. Nosotros quisimos precisamente lo contrario. Darles a las universidades una nueva validez, un nuevo sentido, una nueva proyección. Hacerlas verdaderos centros de cultura. Desprofesionalizarlas, en el sentido de que no sólo el diploma fuera el objetivo del universitario. Crear los ámbitos de la investigación desinteresada. Hacer de ellas lo que han sido las universidades del mundo, en el campo científico, la exploración, en las que no es el interés profesional lo que prevalece, sino el amor a la ciencia y la devoción por la cultura. Ese fue el afán de la revolución o Reforma Universitaria. Y así comenzó. Había que sanear, había que limpiar las Cátedras donde permanecían aferrados viejos señores, que eran, sobre todo, viejos por sus ideas, y nosotros lo logramos en esa primera etapa, tendiendo a la democratización universitaria. Porque entonces, cuando nosotros comenzamos el movimiento, era sólo una minoría muy reducida la que podría ingresar a la Universidad. Por eso nosotros quisimos que las puertas de la Universidad se abrieran, para que miles y miles de estudiantes pobres que no podían llegar a los claustros universitarios, tuviera la posibilidad de hacerlo. Y así nosotros comenzamos esa etapa de la reforma universitaria, que fue verdaderamente una etapa de democratización institucional, pero también de exaltación de los valores culturales de nuestros centros de educación superior. Allí coincidimos con esta gran acción de la juventud que se expande por todo el continente, que comienza en Córdoba, Argentina, y culmina en 1921 en el Congreso Latinoamericano de Estudiantes de México. Allí queda también establecido el principio de que el estudiante tiene como obligación –por recibir privilegiadamente una enseñanza que el pueblo paga- devolverle al pueblo parte de esa enseñanza que recibe por un azar de la fortuna. Y, entonces, la Universidad popular quedó establecida como una obligación del estudiante, como una responsabilidad. Y esa idea, que había sido sustentada en el Primer Congreso de Estudiantes del Cusco, repercutió aprobada, en el Congreso Latinoamericano de Estudiantes de México de 1921. Estos son los antecedentes. De aquí que, en 1924,m surge este movimiento ya definido políticamente como una expresión continental de la aspiración de justicia inseparable de la aspiración de unidad, inseparable de libertad, que constituye la tradición política y principista. Así fue como surgió el APRA, intransferiblemente nuestra, como algo que respondía a la realidad social, económica, histórica, objetiva, como se dice ahora, de nuestra verdadera vida y de nuestra verdadera tradición. Así surge el Aprismo. Primero, enseñándoles a los pueblos que no hay movimiento nacional de veras revolucionario en América Latina, que sea solamente un movimiento limitado, circunscrito a los linderos de un país. Que es necesaria la dimensión continental, porque los problemas sociales, económicos, políticos de cada país de América Latina, son problemas interdependientes y, por ende, continentales. Este fue el nuevo mensaje, porque la tradición y el antecedente bolivarianos que comienzan con Miranda, esto es, de independizar a los pueblos latinoamericanos uniéndolos al mismo tiempo, no había tenido sino expresión política y casi también una especie de dimensión idealista o quizá de mimesis por haber visto surgir a los Estados Unidos como una unidad y no como una dispersión de trece colonias. Aquí no se pudo cumplir el sueño de Bolívar, pero el año 1924 se le precisa, concreta, moderniza, se le hace doctrina contemporánea y se le enseña al latinoamericano lo que hoy vemos comprobado absolutamente: que no hay posibilidad de verdadera revolución, de verdadero antiimperialismo, en América Latina, si, coincidentemente, simultáneamente, no se es unionista, continentalista y partidario de la coordinación política, económica de América latina (Aplausos).



miércoles, 1 de agosto de 2012

VÍCTOR RAÚL HAYA DE LA TORRE (1895- 1979) EL GRAN INDOAMERICANO

El 2 de agosto de 1979, hace 33 años, Víctor Raúl Haya de la Torre
 emprendió el camino de la inmortalidad.
BREVE CRONOLOGÍA DE VÍCTOR RAÚL HAYA DE LA TORRE

Víctor Raúl Haya de la Torre nació en Trujillo el 22 de febrero de 1895. Falleció en Lima el 2 de agosto de 1979. Hijo de Raúl Edmundo Haya y Cárdenas y de Zoila Victoria de la Torre y Cárdenas, tuvo cuatro hermanos: Agustín, Zoila, Lucía y Edmundo. Por sus ideas y su actividad política es considerado «el peruano más influyente del siglo XX»
1895-1913

Nace en Trujillo [22 de febrero 1895]. Su padre publica en Trujillo el primer número de «La Industria» [8 de noviembre 1895]. Inicia en 1902 sus estudios en el Colegio del Seminario de San Carlos y San Marcelo. En 1913 ingresa a estudiar a la Universidad de Trujillo, donde conoce al gran poeta César Vallejo [1892-1938].

1914-1916
Con su amigo Antenor Orrego [1892-1960] forman el grupo de intelectuales y artistas conocido como «Grupo Norte» o«La Bohemia de Trujillo». Escribe «Triunfa vanidad», comedia escrita por Víctor Raúl bajo el seudónimo «Juan Amateur» y dedicada a su amigo César Vallejo, que es estrenada en Trujillo [15 de diciembre 1916].

1917-1922
En abril, 1917, Haya de la Torre llega a Lima para estudiar en la Universidad de San Marcos. En enero de 1919, ayuda al triunfo de la demanda obrera de jornada de 8 horas. En julio es uno de los líderes de la Reforma Universitaria. En marzo de 1920, organiza el Primer Congreso de la Federación de Estudiantes del Perú en el Cuzco, donde se acuerda su propuesta de creación de las Universidades Populares a nivel nacional.

1923-1924
El 23 de mayo lidera con las Universidades Populares «González Prada» una gran protesta popular contra el dictador Augusto B. Leguía. Luego tiene que esconderse pero es detenido y deportado en octubre de 1923. Funda en México el 7 de mayo de 1924 la Alianza Popular Revolucionaria Americana - APRA. En julio de 1924 visita la Rusia Soviética. 

1927-1930
Estudia en la Universidad de Oxford y en la London School of Economics. En febrero 1927, asiste, representando al APRA, al I Congreso Antiimperialista Mundial en Bruselas. Regresa a México en 1928 y brinda apoyo a la lucha del general Sandino en Nicaragua. Tras ser deportado de Panamá a Alemania [diciembre 1929] estudia en la Universidad Libre de Berlín y conoce a Albert Einstein. El Partido Aprista Peruano-PAP es fundado en Lima en ausencia de Haya de la Torre el 21 de setiembre de 1930. 

1931-1933
Haya de la Torre es proclamado candidato presidencial del PAP [23 de febrero 1931]. Regresa al Perú [12 de julio 1931] y asiste al I Congreso del PAP [20 de agosto 1931]. Pronuncia en la Plaza de Acho de Lima su célebre «Discurso-programa» [23 de agosto 1931]. El PAP denuncia fraude electoral [octubre 1931]. El nuevo presidente Sánchez Cerro reprime al aprismo [febrero 1932]. Haya de la Torre es apresado [6 de mayo]. Revolución Aprista en Trujillo [7-10 de julio 1932], Cajabamba [10 de julio 1932], Huaraz [13-17 de julio 1932] y otras localidades. El Presidente Sánchez Cerro muere en un atentado [30 de abril 1933]. Haya de la Torre libre [10 de agosto 1933].

1934-1944
Dictador Óscar R. Benavides incumple promesa de elecciones y pone al aprismo fuera de la ley [noviembre]. Empieza la «Gran Clandestinidad» de Haya de la Torre y el PAP [1934-1945]. Se publican primera y segunda edición de  «El antiimperialismo y el APRA» en Chile [1936]. Tomando partido por el campo aliado en la II Guerra Mundial, la II Convención Nacional del PAP [julio 1942], en plena clandestinidad, adopta la nueva tesis de Haya de la Torre sobre el «interamericanismo democrático sin imperio».

1945-1948
Se forma el Frente Democrático Nacional que con apoyo aprista permite ganar las elecciones de 1945 a José Luis Bustamante y Rivero. Haya de la Torre pronuncia el «Discurso del reencuentro» [20 de mayo 1945]. En la Universidad de Princeton se reencuentra con Albert Einstein y conoce a Arnold J. Toynbee [febrero 1948]. Publica el libro «Espacio-tiempo histórico» [1948]. El aprismo pasa a la oposición al Presidente Bustamante; en el Callao, una sublevación de un sector de la Marina con apoyo civil se enfrenta al gobierno [3 de octubre 1948], que señala como autor intelectual a Haya de la Torre y el PAP, disponiendo medidas represivas severas [4 de octubre]. Bustamante es depuesto por el general Manuel A. Odría [27 de octubre], quien extrema las medidas represivas contra el PAP.  

1949-1954
Haya de la Torre pide asilo en la embajada de Colombia [3 de enero]. El gobierno colombiano acepta protegerlo en la embajada pero la dictadura peruana le niega el derecho a dejar el país por considerarlo un «delincuente común». El caso es llevado a la Corte Internacional de Justicia de La Haya, que emitió dos fallos [20 de noviembre 1950 y 13 de junio 1951] que contribuyeron a aislar a la dictadura peruana y a debilitar su intransigencia. Luego de tensas negociaciones Haya de la Torre partió exiliado a México [6 de abril 1954]. 

1955-1967
Es nombrado representante de la Liga Internacional por los Derechos Humanos ante la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas [13 de setiembre 1955]. Reside en Europa realizando breves visitas al Perú. Haya de la Torre vence en las elecciones presidenciales de 1962 pero no obtiene la mayoría absoluta. Las Fuerzas Armadas expresan su desacuerdo con la posible Presidencia de Haya de la Torre [28 de junio 1962]. Ante la amenaza de un golpe de Estado declina su derecho a ser elegido presidente por el Congreso [17 de junio] pero el golpe militar se produce [18 de julio]. Fernando Belaunde Terry vence por ajustado margen a Haya de la Torre en las nuevas elecciones de 1963. En 1964 Haya de la Torre obtiene su título doctoral en la Universidad de Oxford. Por iniciativa de Haya de la Torre y la Célula Parlamentaria del PAP, el Congreso peruano convoca a la fundación del Parlamento Latinoamericano en Lima [7 de diciembre 1964].

1968-1975
El general Juan Velasco Alvarado derroca al Presidente Belaunde y cierra el paso a una posible victoria electoral de Haya de la Torre en 1969 [3 de octubre 1968]. Frente al proceso de reformas que conduce el gobierno militar, Haya de la Torre propone una Asamblea Constituyente [18 de febrero 1972]. El general Francisco Morales Bermúdez derroca al general Juan Velasco Alvarado [29 de agosto 1975].

1978-1979
Elecciones a la Asamblea Constituyente [18 de junio]. Haya de la Torre y el APRA obtienen la mayor votación. Inicia sus labores la Asamblea Constituyente presidida por Haya de la Torre [28 de julio 1978]. Firma el original de la nueva Constitución [12 de julio]. Fallece en Lima [2 de agosto]. Sus restos son sepultados en Trujillo en medio de gran congoja popular.

BIBLIOGRAFÍA APRISTA BÁSICA



   

Obras de Manuel González Prada

González Prada, Manuel
1946   Pájinas libres (1894). Editorial PCTM, Lima
1979   Bajo el oprobio. La dictadura militar de 1914‑1915. Lib. Lima S. A. Lima.
1989   Horas de lucha (1908). Ed. Peisa. Lima.
1989   Obras. 3 tomos organizados en 9 vol. Ediciones Copé, Lima.

ESTUDIOS SOBRE Manuel González Prada

Chang-Rodríguez, Eugenio
1957   Literatura política de González Prada, Mariátegui y Haya de la Torre. Editorial de Andrea, México.

Sánchez, Luis Alberto
1930   Don Manuel. Casa editorial E. Rosay, Lima.
1986   Nuestras vidas son los ríos. Historia y leyenda de los González Prada. Fundación del Banco de Comercio, Lima.

PRINCIPALES Obras publicadas por Víctor Raúl Haya de la Torre

Haya de la Torre, Víctor Raúl
1923   Dos cartas de Haya de la Torre. Grupo Editor Claridad, Lima.
1927   Por la emancipación de América Latina. M. Gleizer editor, Buenos Aires.
1930   Ideario y acción aprista. M. Gleizer editor, Buenos Aires.
1931   Teoría y táctica del aprismo. Ed. Cahuide. Lima.
1931   Impresiones de la Inglaterra imperialista y de la Rusia soviética. Ed. Claridad, Buenos Aires. 
1932   El plan del aprismo. Ediciones APRA. Guayaquil.
1933   Construyendo el aprismo. Ed. Claridad, Buenos Aires. 
1931   Política aprista. Ed. Cooperativa Atahualpa, Lima.
1935   ¿A dónde va Indoamérica? Ediciones Ercilla, Santiago de Chile.
1936   El antiimperialismo y el APRA (1928). Ediciones Ercilla, Santiago de Chile.
1936   Excombatientes y desocupados. Ediciones Ercilla, Santiago de Chile.
1942   La defensa continental. Ediciones Problemas de América, Buenos Aires.
1946   Cartas de Haya de la Torre a los prisioneros apristas (recopiladas y anotadas por Carlos Manuel Cox). Ediciones Nuevo Día. Lima.
1946   Y después de la guerra, ¿qué? Ediciones PTCM, Lima.
1948   Espacio‑tiempo histórico. Ediciones La Tribuna, Lima.
1956   Treinta años de aprismo. FCE, México.
1956   Mensaje de la Europa nórdica. Ediciones Continente, Buenos Aires.
1957   Toynbee frente a los panoramas de la historia. Cía. Editora del Plata, Buenos Aires.
1977   Obras completas (siete tomos, escritos y discursos 1923‑1976). Ed. Juan Mejía Baca, Lima.

EDICIONES póstumas de Víctor Raúl Haya de la Torre
1979   El libro rojo de Haya de la Torre (selección y notas de Rolando Pereda).  Instituto de Estudios Antiimperialistas. Ed. Sudamérica. Lima.
1981   130 artículos y una sola idea sobre el APRA (compilación de Wilbert Bendezú Carpio). Ediciones PAP, Lima.
1983   Haya de la Torre en 40 reportajes (recopilación y notas de Roy Soto Rivera). Okura Editores. Lima.
1989   Víctor Raúl en El Tiempo (dos tomos, compilación de Luis Alva Castro), tercera edición. Ed. Emiliano Escolar. Madrid.
1990   Haya de la Torre, peregrino de la unidad continental (dos tomos, compilación facsimilar editada por Luis Alva Castro), Fondo Editorial V. R. Haya de la Torre, Lima.
1990   Haya de la Torre en Cuadernos Americanos (artículos 1943‑1970). Ed. Cambio y Desarrollo, Lima.
1991   Fraternidad con todos los peruanos (discursos 1960‑1978, edición y compilación Luis Alva Castro). Ed. Pachacútec, Lima.
1996   Haya de la Torre y la integración indoamericana (estudio preliminar y compilación de Luis Alva Castro). Instituto VRHT, Lima.
2001   Víctor Raúl en Excélsior (selección y recopilación de Luis Alva Castro), Lima.
2004   El sueño del Libertador. Haya de la Torre y la unidad de América (estudio introductorio y compilación de Luis Alva Castro. Fondo editorial del Congreso del Perú
2010   El aprismo es un acierto y una profecía. Cartas de Haya de la Torre a Felipe Cossío del Pomar 1948-1975 (compilación de Luis Alva Castro). Instituto VRHT, Lima.

Biografías de Víctor Raúl Haya de la Torre

Luis Alberto Sánchez
1934   Haya de la Torre o el político. Crónica de una vida sin tregua. Ediciones Ercilla, Chile.
1955  Haya de la Torre y el APRA. Crónica de un hombre y un partido. Editorial del Pacífico, Chile.
1994  Sobre la herencia de Haya de la Torre. Con la colaboración de Hugo Vallenas. Editora Nova Print, Lima.

Cossío del Pomar, Felipe
1946   Víctor Raúl el indoamericano. Editorial Nuevo Día, Lima.
1961   Víctor Raúl. Biografía de Haya de la Torre. Primera parte. Editorial Cultura, México.
1969   Víctor Raúl. Biografía de Haya de la Torre. Segunda parte 1931-1969. Editorial Cultura, México.

Chang-Rodríguez, Eugenio
2007   Una vida agónica, Víctor Raúl Haya de la Torre, Fondo Editorial del Congreso, Lima, 2007.

Soto Rivera, Roy
2002   Víctor Raúl, el hombre del siglo XX. Tres tomos, Instituto VRHT, Lima.


Obras de personalidades apristas

Cox, Carlos Manuel
1948   Dinámica económica del aprismo. Ed. La Tribuna. Lima.

Ontaneda Meyer, Juan Manuel
1979   Vivencias revolucionarias. Ediciones APRA. Lima.

Orrego, Antenor
1939   Pueblo‑Continente. Ediciones Ercilla, Santiago de Chile.

Portal, Magda
1931   América Latina frente al imperialismo (conferencias, 1929). Ed. Cahuide, Lima.
1933   El aprismo y la mujer. Editorial Cooperativa Aprista «Atahualpa», Lima, 1933.

Prialé, Ramiro
1960   Discursos políticos. Ediciones APRA, Lima. 

Sánchez, Luis Alberto
1933   Aprismo y religión. El Anti-Rodó. Editorial Cooperativa Aprista “Atahualpa”, Lima.
1938   Dialéctica y determinismo. La revolución y el individuo. Ediciones Ercilla, Santiago de Chile.
1978   Apuntes para una biografía del APRA. Tomo 1. “Los primeros años 1923-1931”. Mosca Azul editores, Lima.
1979   Apuntes para una biografía del APRA. Tomo 2. “Una larga guerra civil 1931-1934”. Mosca Azul editores, Lima.
1981   Apuntes para una biografía del APRA. Tomo 3. “La violencia 1935-1948”. Mosca Azul editores, Lima.

Sánchez, Luis Alberto y V. R. Haya de la Torre
1982   Correspondencia Haya-Sánchez. Dos tomos. Mosca Azul editores, Lima.

Seoane, Manuel
1931   Nuestros fines, segunda edición. Ediciones Rosay. Lima.
1936   Autopsia del presupuesto civilista (con apoyo de la Brigada de Técnica y Estadística del PAP). Editorial Claridad. Buenos Aires.
1960   Seis dimensiones de la revolución mundial. Ed. Zig-zag, Santiago de Chile.

Publicaciones oficiales apristas

Partido Aprista Peruano
1931   Biografía y gráficos de Haya de la Torre. Editorial APRA. Lima.
1933   El proceso Haya de la Torre. Publicaciones PAP, Imp. La Reforma, Guayaquil.
1938   El Perú bajo el oprobio. Edit. Manuel Arévalo, México.
1946   Biografía y gráficos de Haya de la Torre. Edición ampliada. Editorial Américas Unidas. Lima.
1959   Haya de la Torre fundador del aprismo. Ediciones Continente. Lima.
1976   La rebelión en la Marina (1948). Documentos Históricos. Gráfica Inclán, Lima.
1962   Manifiesto a la Nación. Imp. Camaná, Lima.

Estudios acerca de Haya de la Torre y el aprismo

Alva Castro, Luis
1988   Víctor Raúl, el señor asilo. Edit. Oveja Negra, Bogotá.

Baeza Flores, Alberto
1962   Haya de la Torre y la revolución constructiva de las Américas. Editorial Claridad, Buenos Aires.

Mazo, Gabriel del
1968   La reforma universitaria (tres tomos), tercera edición. Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Lima.

Murillo, Percy
1976   Historia del APRA 1919‑1945 (editor Enrique Delgado Valenzuela). Lima.

Pareja, Piedad
1980   Aprismo y sindicalismo en el Perú 1943-1948. Ediciones Rikchay Perú, Lima.

Pereda Torres, Rolando
1990   Sindicalismo de Frente Unico. Ed. Pachacútec, Lima.

Ramos Alva, Alfonso
1979   Siete tesis equivocadas del marxismo leninismo sobre Indoamérica. Edit. IDEA, Lima.
1989   Haya de la Torre creador y visionario. Edit. IDEA, Lima.

Soto Rivera, Roy
1970   Aprismo y antiimperialismo. Imprenta Miranda, Arequipa.